De Banyoles a las Badlands

15 de Diciembre del 2010

La mente viaja a las Badlands. Poderosa es la mente (como decía Xavier Sureda).
Al norte del rancho de los bisontes de Black Feather, en el Parque Nacional de las Badlands la sensación que transmite el paisaje es de libertad absoluta. Horizontes sin fin de vez en cuando salpicado de formaciones erosionadas, cielos en 3D donde juegan las nubes y la omnipresente hierba de la pradera que cubre la tierra. Después de semanas entre coyotes, berrendos, bisontes y perritos de las praderas sorprende encontrarse con un viejo coche sacado del pasado. El óxido ha invadido hasta la última chapa de esta escultura de hierro que parece sonreírnos cuando sin rumbo fijo por las tierras malas de Dakota del Sur.
Otro día más con la agenda vacía y con el cuaderno de campo por llenar.

 

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