20 años tras la huella
Este libro recoge el trabajo realizado durante décadas. Fotografías hechas por toda la geografía española: en montañas, bosques de distinto tipo, desiertos, humedales, lagos, ríos, mares, etc. Lugares salvajes que albergan gran diversidad de animales que a menudo pasan desapercibidos pero que forman parte indisociable de nuestro entorno.
Un libro único
Se trata de libro único porque primera vez reúne sobre papel imágenes de osos, lobos y linces fotografiados en libertad en sus hábitats naturales. Se presenta como un volumen de gran formato con 348 páginas, más de 200 fotos en color y narraciones del propio fotógrafo que explican todo lo que no se ve: cómo el autor se acerca al animal y lo sorprende con su cámara. Además, cuenta con el prólogo de Jordi Sargatal y textos de Eva van den Berg.
Las horas mágicas
La gran mayoría de fotos de fauna salvaje, sobretodo las de especies amenazadas y escasas, se toman en torno al amanecer o al atardecer. Es cuando los animales se encuentran más activos y visibles. Pero también es el momento en que hay menos luz y es más complicado fotografiarlos. A veces, incluso, es imposible. Por esa razón, muchas imágenes quedan azuladas, borrosas o simplemente se graban en la memoria sin llegar a convertirse nunca en fotografías.
Cuaderno de campo
Un fotógrafo como Andoni Canela es, ante todo, un observador de la naturaleza. Así, elementos como un pequeño cuaderno de campo donde anotar y dibujar los acontecimientos de cada jornada (las condiciones meteorológicas, los elementos del paisaje, y la flora y la fauna observadas) se convierten en imprescindibles. A lo largo de los años se acumulan un sin fin de cuadernos que son como el diario de un naturalista y una buena fuente para recordar las circunstancias exactas en que fueron tomadas todas las fotografías.
En estado salvaje
Para conseguir fotografiar ejemplares salvajes en libertad y en sus hábitats naturales, además de cierta experiencia, deben adoptarse una serie de medidas que permitan aproximarse a los animales sin alterar su entorno y comportamiento. Es necesario aplicar técnicas de camuflaje, utilizar objetivos de largo alcance y, sobre todo, tener mucha paciencia. A menudo, hace falta contar con las autorizaciones administrativas pertinentes. |