DURMIENDO CON LOBOS, desde el desierto del Namib

El libro 'Durmiendo con Lobos, en busca del lobo ibérico' ya está en el proceso final de imprenta. Las pruebas de color llegaron hasta Namibia hace unos días. Fue gracias a un mensajero especial, Xavier Moret, gran escritor y viajero (os recomiendo sus libros de Islandia, Botswana, Australia, Grecia, etc). La ruta de la maqueta hasta llegar a mis manos ha sido curiosa: Barcelona-Montseny-Banyoles-Windhoek-Swakopmund y desde allí a nuestro refugio en el Namib. 
Las pruebas ya tienen el visto bueno definitivo y en pocos días los libros estarán listos para ser enviados a todos los mecenas. La presentación del libro en Barcelona será a mediados de septiembre, justo a mi vuelta de África. 
Gracias de nuevo a todos los que habéis apoyado el proyecto. Aprovecho también para presentar la exposición 'Durmiendo con Lobos' en Riaño. Se inaugurará el día 19 de septiembre durante la jornadas de Wolf&Bio sobre el lobo ibérico.
Si os interesa el libro podéis enviar un email a andonicanela@gmail.com
La web de Xavier Moret, con sus libros y sus viajes: http://www.xaviermoret.com
Sobre Wolf&Bio y las jornadas en Riaño podéis consultar más información aquí: http://www.wildwatchingspain.com/index.php/Wolf__Bio
Y en octubre, la exposición viajará hasta Emlobados Sierra Morena, en Solana del Pino. Más info: https://www.facebook.com/groups/232203106937683
 

Cuerno de rinoceronte, en alerta roja


Vamos de Botswana a Namibia y hacemos la primera parada en Etosha. Allí, la tercera noche, observamos a una familia de rinocerontes negros bebiendo agua en una charca. La siguiente noche (Unai y yo nos la pasamos sin dormir) es todavía más emocionante y un enorme rinoceronte negro se enfrenta a varias hienas hasta que logra echarlas. Al instante se convierte en otra de las inolvidables imágenes de este largo viaje. 
El presente y el futuro del rinoceronte es mucho más complicado que el del elefante. Mucho peor, lamentablemente. Tanto el del rinoceronte negro como el del blanco. Ahora apenas sobreviven 5.000 rinocerontes negros y continúan en serio peligro de extinción. Para hacernos una idea, hay 100 veces menos rinocerontes negros que elefantes africanos. Las cifras dan vértigo. El rinoceronte blanco está algo mejor, con 50.00 ejemplares pero su territorio se ha reducido drásticamente y continúa muy amenazado por la caza furtiva. 
El motivo es diferente al de los elefantes. Al cuerno de rinoceronte se le atribuye unos poderes mágicos en la medicina tradicional, especialmente en Asia. Se dice que los polvos machacados del cuerno curan enfermedades terminales y su precio en el mercado negro se ha multiplicado en los últimos años. Eso ha hecho que la caza ilegal haya aumentado muchísimo en todos los países donde vive. En muchas zonas el rinoceronte negro está desapareciendo para siempre.

Elefantes africanos: enormes pero vulnerables

Volando en una diminuta avioneta Cessna de cuatro plazas observo un elefante solitario con grandes colmillos. El sol justo ha desaparecido tras el horizonte hace unos minutos y una luz rojiza acaricia el paisaje del delta. Hace unos días fue el 'día internacional del elefante'. Nunca he creído mucho en los 'Días de…', pero seguramente ayudan a concienciar a mucha gente. Para nosotros, durante estos meses todos los días son el 'día de los elefantes'. 
Desafortunadamente, no corren buenos tiempos para el elefante africano en muchos de sus territorios. Según los últimos datos de 2013, el censo de elefantes en África ha bajado en más de 20.000 ejemplares. Se ha incrementado la variable de muerte furtiva que ahora supera el 0,5 % : es decir, que que más de la mitad de los elefantes muertos que se encuentran ha sido cazados ilegalmente, y no han perecido de muerte natural. Los últimos datos sobre el terreno en África muestran también un aumento del tamaño de los colmillos (mayores de 800 kg) arrancados a los elefantes lo que indica claramente que las mafias se están haciendo más organizadas y selectivas. África Central y del Oeste son las poblaciones más en peligro pero la caza furiva también ha aumentado considerablemente en el Este y en el Sur del continente. 
El mercado principal del marfil a nivel mundial está en Tailandia. Por un lado, está el marfil 'legal' proveniente de elefantes asiáticos domesticados. Y por otro, el mercado ilegal, muchísimo mayor, que se abastece de marfil de elefantes africanos (matados furtivamente en África y su marfil traficado ilegalmente hasta Asia). En 2014, los últimos datos muestran que hay tres veces más cantidad de marfil que se ofrece en los comercios de Bangkok que el año anterior. Allí, el marfil africano 'se lava' como si fuera dinero negro. Por ese motivo, este país asiático es la pueda de entrada y salida e un mercado ilegal que mueve millones de euros cada año.

Okavango (desde las alturas)


A vista de águila, el delta del Okavango ofrece continuas sorpresas. Meandros infinitos, playas de arena blanca e islas con palmeras que parecen oasis de tierra en medio del agua. Cuando el delta comienza a formarse (en la frontera con Namibia) los diferentes brazos del gran Okavango aparecen y desaparecen por arte de magia. Pero lo que me llama más la atención es la abundancia de animales salvajes. Mientras vuelo sobre el delta en una pequeña avioneta observo elefantes, jirafas, búfalos, hipopótamos, impalas, lechwes… y hasta una manada de leones. Es una visión inolvidable y me devuelve a las mismas sensaciones que tuve cuando vine a este lugar por primera vez hace 23 años. Entonces, podías acampar casi en cualquier sitio (con cuidado extremo de los leones e hipopótamos) y viajar con los habitantes locales en sus mokoros (pequeñas piraguas de madera) a un precio asequible y sin intermediarios. Hoy en día, dormir en Chiesf island o en la reserva de Moremi ofrece experiencias similares pero el aumento del turismo y la política de precios del gobierno de Botswana (junto con los operadores turísticos) ha hecho que los precios se hayan multriplicado por diez.

El delta del Okavango

 El Okavango, probablemente el lugar más bello del mundo. Es la tercera vez que estoy aquí pero un sitio como este puede visitarse mil veces y nunca llegaría a cansar. 
Os recomiendo que lo anotéis en la lista de lugares a visitar, no importa si es dentro de un año de o de cien. Cuantos más días podáis estar mejor. Y sobre las jirafas… quizás sean los animales más extraños y elegantes de la sabana con esos cuellos vertiginosos y su piel moteada. Es extraordinario ver como se abren de patas para poder beber en el río o estiran su cuello para llegar al suelo y comer las hojas o frutos caídos de los árboles.

Junto al fuego

Ya van muchas noches acampando bajo las estrellas. Junto al fuego y con los sonidos omnipresentes de la sabana.
Depende del lugar donde nos encontramos, antes de dormir solemos escuchar a los hipopótamos, a los leones, a las hienas o a los chacales. El encuentro nocturno más intenso ha sido el que tuvo Unai hace unas noches. Fue con una hiena moteada después de cenar, junto al lugar de acampada. Estábamos en silencio y el fuego estaba ya muriendo. No había nadie más ni otras luces a la vista y el animal se atrevió a acercarse en busca de lo que pudiera encontrar para comer. No sé quien de los dos se dio un susto más grande, si fue la hiena, Unai o nosotros cuando escuchamos su grito apagado en medio de la oscuridad.
Era una hiena enorme y cuando las hienas caminan erguidas son más altas que un león. Y, si además es de noche, parecen todavía más grandes.

A paso de elefante

Seguimos tras ellos -o mejor diría 'con ellos'. Esta vez observamos a un par de crías de elefante que vienen dando saltos al río para darse un baño. Después del Kalahari, el siguiente destino es Chobe (en el extremo norte de Botswana) y la franja del Caprivi, en Namibia. Junto a Hwange y Mana Pools (ambos en Zimbabwe) son el territorio con mayor densidad y número de elefantes de toda África.
Vamos a verlos cada tarde cuando los elefantes se van al río a beber o a bañarse. Muchos de ellos atraviesan a nado y cambian de país en unos minutos. A diferencia de otros lugares de África aquí la población de elefantes se mantiene estable e incluso aumenta y están bastante protegidos, sobretodo en Botswana y Namibia. Pero para los elefantes no existen las fronteras políticas y según las lluvias de cada año se mueven también a Zambia y a Angola donde el furtivismo en busca de marfil es una gran amenaza incontrolada, al igual que ocurre en muchas áreas de Zimbabwe.
El número de elefantes que se matan ilegalmente en África es cada vez mayor, especialmente en el este, oeste y en el centro del continente.

El desierto del Kalahari

El Kalahari está lleno de sorpresas. A última hora de la tarde tenemos un encuentro mágico en las arenas rojas del desierto. Una manada de 10 leones cruza, uno detrás de otro, delante de la pista de arena por donde vamos. Se dirigen hacia uno de los puntos de agua que hay en esta zona, que está a un par de kilómetros de distancia. Cuando acaban de cruzar las 4 leonas, 2 leones jóvenes y 4 cachorros, los seguimos despacio hasta el lugar donde van a beber. Beben y después de saciar su sed, deciden quedarse allí más de una hora jugando y descansando, y coincide con las mejores luces del atardecer. Amaia, Unai y Meritxell disfrutan como nunca de la observación mientras yo puedo fotografiar en las mejores condiciones posibles.
Hay días que quisieras que no acaben nunca.

En Botswana

Las pistas del desierto del Kalahari no son un terreno fácil y cuando las arenas son más profundas hay que poner la reductora del 4x4, sobretodo si te has parado a observar algún animal. Parece que no pueda vivir nadie en medio de este enorme desierto (muy lejos de cualquier punto de agua) hasta que te sorprende un oryx solitario en el horizonte, un grupo de impalas o una pareja de avestruces junto al camino. Esta vez, Unai (ya recuperado de su lesión en el pie) hace de fotógrafo mientras atravesamos una zona árida de los Makgadikgadi Pans en nuestra búsqueda de elefantes.

África

África, lo más parecido a como pudo ser la Tierra hace miles de años. En los siguientes meses, a vivir entre elefantes.

Y de Asia a África

Desde las selvas de Tailandia al desierto del Kalahari -en Botswana. El elefante africano es el próximo objetivo de 'En busca de lo salvaje'.
En el avión, Amaia se inventa nuestra ruta que atravesará todo el océano Índico hasta llegar al sur de África. Para ella, la ruta a Botswana nos hace pasar por Madagascar, las islas Mauricio y las Seychelles (no estaría mal una parada…).
A mi, tengo que reconocer que los mapas me transmiten de una manera muy especial la magia del viaje. A veces, incluso esos mapas insulsos de las revistas de los aviones.

The Great Hornbill

Últimos días en las selvas asiáticas.
Observo a un cálao bicorne que se pasea de rama en rama dando pequeños saltos en busca de higos y otras especies de frutos tropicales. El cálao bicorne pertenece, sin duda, a la lista de las aves más bellas del mundo. Por su plumaje, por su enorme pico, por su extraño casco con dos cuernos, por su aspecto prehistórico y por su elegante vuelo.
Y también por su sorprendente y único comportamiento a la hora de la reproducción. La hembra se encierra en un agujero durante casi tres meses, primero con los huevos y luego con los polluelos. Desde el interior de ese curioso nido construye una pared con sus propios excrementos dejando, tan sólo, un pequeño agujero hacia el exterior. A través de ese estrecho hueco, el macho le trae alimento varias veces al día durante casi tres meses. Al salir la hembra, los pollos reconstruyen la pared y son entonces el macho y la hembra quienes alimentan a las crías por turnos. Hace unas semanas tuve el privilegio de poder observarlos y fotografiarlos en el momento propicio. Ha sido uno de los mejores momentos de este apasionante año en busca de lo salvaje.

Obstáculos en el camino

Jugar con aviones de papel junto a un precipicio de casi cuatro metros de altura tiene sus riesgos. Intentando alcanzar uno de esos aviones (el bautizado como "Sky needle") Unai se cae al vacío con todo su peso sobre el tobillo. En el hospital local la radiografía confirma que no hay nada roto pero sufre un esguince y múltiples contusiones. El médico le receta diez días de reposo.
El día después del accidente, Unai leyendo 'Big friendly giant', de Roald Dahl (su escritor favorito) en nuestro refugio de Tailandia.

Las selvas del cálao bicorne


Después de visitar Laos, Chiang Mai y las montañas cercanas del norte de Tailandia vamos de vuelta a la selva a seguir fotografiando los cálaos bicornes. Las junglas de Khao Yai sorprenden cada día. Al amanecer, dentro del bosque lluvioso miro hacia arriba intentando localizar el árbol donde se posan con frecuencia una pareja de cálaos. No están pero con el fresco de la mañana escucho el rugido de un leopardo. Breve y profundo, me deja con la boca medio abierta y me despierta al instante. Media hora después, resuenan en la distancia los lloros agudos de los gibones de manos blancas durante casi media hora. A mediodía, vienen a visitarme la pareja de bicornes.
Por la tarde, los macacos de cola de cerdo me bombardean con frutos y excrementos en las mismas ramas en las que se han posado los cálaos. Ese árbol está lleno de higos tropicales maduros y ardillas, murciélagos y una gran cantidad de aves se unen a cálaos y monos.
Otro días os hablaré de las sanguijuelas, muy protagonistas estos últimos días.

Pumas. De caza en Patagonia

Un puma bebe agua entre las montañas y lagos de Patagonia en Torres del Paine (Chile).
Hoy en el Magazine (La Vanguardia y una treintena de diarios) se publica el reportaje sobre los Pumas. Portada y ocho páginas con las fotos de las escenas de caza y la crónica de tres meses en Patagonia.
Podéis leer el artículo del Magazine aquí (las fotos sólo aparecen en la edición impresa).

JUEGOS DE LOBOS



A mediados del mes próximo se cerrará el libro Durmiendo con lobos para la impresión. Si alguien quisiera adquirir el libro hay tiempo hasta el día 15 de julio (con las mismas condiciones que la campaña de Verkami http://www.verkami.com/locale/es/projects/8370-durmiendo-con-lobos). A partir de entonces, el libro ya entrará en "máquinas".  Quién esté interesado puede escribirme a andonicanela@gmail.com antes del día 15. El libro estará listo en agosto y empezará a enviarse en septiembre. Las presentaciones en las diferentes ciudades serán en septiembre y octubre.
Gracias por vuestro apoyo y que tengáis un muy buen verano.
En la imagen, tres lobos ibéricos juegan en una mañana de invierno en la sierra de La Culebra, en Zamora.

Cazando con pumas



Hace medio año estuve fotografiando pumas en Patagonia. Fueron tres meses intensos dedicados a este gran felino en la Cordillera del Paine, en Chile. Amaneciendo y anocheciendo junto a ellos. Jornadas con esperas de 12 o 15 horas para observarlos tan solo un instante. Otras veces, pasaron varios días sin poder verlos aunque las huellas frescas de la mañana indicaban que un puma había caminado por ese mismo lugar, poco antes de que saliera el sol. Hubo muchos momentos memorables pero por encima de todos, destacó uno. Y fue excepcionalmente emocionante e intenso.

Un día de verano, en una tarde nublada un guanaco pastaba alejado del grupo junto a un lago. A medio kilómetro de distancia, un joven puma lo observaba sentado en una rocas. Con cierta pereza el puma se levantó, se estiró y empezó a caminar. Sigilosamente, comenzó a acercarse haciendo un gran rodeo con la intención de que el aire estuviera a su favor. Cuando el guanaco bajaba la cabeza para comer la hierba, el puma avanzaba 5 o 10 metros. Entonces, el guanaco levantaba la cabeza y el felino se quedaba inmóvil aplastado contra la hierba. Así, durante más de media hora mientras el camélido seguía pastando y vigilando con el oído y la vista los cuatro puntos cardinales. Cuando el puma llegó a la distancia justa, salió corriendo a toda velocidad y logró sorprender al guanaco. Le clavó las garras e hundió sus colmillos en los cuartos traseros. La escena continúo con una larga carrera de intensas sacudidas. El gran tamaño de ese guanaco, cercano a los 140 kilos (tres o cuatro veces el peso del puma) y esos movimientos lograron que pudiera librarse del puma. El camélido quedó con heridas, sangre y jirones de pelo arrancados, pero con vida.

Apenas existen imágenes de pumas cazando una gran presa en libertad. Observar con detalle la caza de un puma, desde que inicia el acecho hasta que logra clavar sus garras a la presa fue algo extraordinario. Como fotógrafo de naturaleza, poder conseguir fotografiar ese momento es el punto culminante de esta 'búsqueda de lo salvaje' que lleva en curso más de un año (o quizás media vida). Significa mucho por el concepto de 'lo salvaje' que llevan esas imágenes y por la fotografía de naturaleza transparente basada en la espera y en la paciencia. Y también porque se trata de un gran depredador. El puma (como el lobo ibérico) es una de esas especies en las que la relación Hombre-Animal es necesario que cambie. Hay que dejar que pumas y lobos vivan libres en sus territorios y no sean perseguidos hasta la muerte.

El domingo día 6 de julio se publicará el reportaje completo en el Magazine de La Vanguardia con más fotografías y la crónica escrita de esos meses con los pumas.

Tao, leyendo junto al bambú




Dejamos por unos días las selvas de Tailandia con la intención de viajar hasta Laos. Para llegar a Luang Prabang serán dos o tres días navegando en barca por el río Mekong. Hacia el norte de Laos hay unos bosques donde los grandes cálaos son abundantes.
Antes del nuevo viaje estoy leyendo un libro sobre el Tao de Josep Maria Romero, un viejo amigo que está instalado por estas tierras desde hace tiempo. En mi opinión, el Tao es una de las filosofías de vida y de pensamiento más acertadas que existen. Tan válida hace 2.400 años como ahora. El libro, 'Tao, las enseñanzas del sabio oculto' , nos acerca con acierto al taoísmo y a la interesante época de los antiguos sabios chinos. Mientras lo leo, en la casa tradicional Tailandesa donde vivimos estos meses, el bosquecillo de bambú frente a mis ojos no puede ser más acertado. Por el fondo (las características singulares de flexibilidad y dureza del bambú), por la forma (la belleza de esta planta es irresistible) y por su larga historia ligada a las filosofías orientales. Detrás del bambú hay un lago sin nombre.
El enlace directo al libro por si os interesa (muy recomendable), aquí: http://www.jmromero.com/?ultimolibro=tao

El vuelo del Gran Cálao. De aves, sueños y fotografía

Hay fotografías que necesitan verse a gran tamaño. Aún diría más. Hay imágenes en que las fotos se quedan pequeñas ya sean vistas en una pantalla panorámica de ordenador o impresas a doble página en una revista o en un libro.
Ésta fotografía es una de ellas. Hay dos opciones. Una es volver a la vieja costumbre del proyector de diapositivas pero convertido en un moderno cañón Full-HD y proyectar la imagen en una enorme sábana blanca para observar y disfrutar del todo y del detalle. Y la otra, olvidarse de la foto y venir aquí a ver como el cálao bicorne vuela majestuoso sobre la selva en busca de frutos para alimentarse.
Siento que con esta foto a baja resolución no pueda transmitir el precioso vuelo de este ave ni mostrar con acierto la magia de su exuberante hábitat en el bosque lluvioso.
Pero, la imaginación es poderosa y puede volar como en los sueños (estoy seguro que muchos de vosotros habéis volado y viajado sobre las nubes en algún sueño). En estas última semanas, Unai me tiene preocupado con sus vuelos y saltos nocturnos. Cualquier noche de estas se da un golpe con el techo de madera de la cabaña donde dormimos. Serán los efectos secundarios de tanto cálao… aunque creo que le pasaba los mismo cuando estábamos con los cocodrilos.

Manteniendo el equilibrio


En la selva y en el bosque lluvioso, los ríos son la vía de comunicación más usada junto a caminos y sendas entre la espesura. Y con ellos, están los puentes. Siempre me han atraído los puentes colgantes ya sean hechos de madera, lianas, bambú, cuerdas o cables de hierro. Recuerdo el primero por el cual caminé siendo todavía un chaval en los bosques húmedos del norte de Navarra. Estaba hecho de tablillas de madera y pasaba sobre un arroyo torrentoso bajo enormes robles y hayas con el tronco cubierto de musgo. Recuerdo otro puente precioso que crucé varias veces mientras buscaba lemures en la selva de Perinet, al este de Madgascar. Años después, también atravesé varios puentes en un viaje muy especial a las junglas de Korup en Camerún (cerca de la frontera con Nigeria) donde había una selva excepcional repleta de ríos y con comunidades indígenas alejadas a varios días a pie de las carreteras, del teléfono y de la electricidad (había un puente colgante excepcionalmente largo). También, me vienen a la memoria otros en un ambiente muy diferente como son los puentes colgantes en el Himalaya (en el entorno del Annapurna y sobre el Río Kali Gandaki), o en los bosques fríos de Alaska. Es curioso el balanceo que producen estas estructuras móviles y la sensación de fragilidad que tienes cuando los cruzas.
En la foto, Unai cruza uno de estos puentes en Khao Yai, al este de Tailandia donde seguimos en busca de los cálaos bicornes. Estas aves tienen el buen gusto de vivir en estos paisajes tan paradisíacos.