En Botswana

Las pistas del desierto del Kalahari no son un terreno fácil y cuando las arenas son más profundas hay que poner la reductora del 4x4, sobretodo si te has parado a observar algún animal. Parece que no pueda vivir nadie en medio de este enorme desierto (muy lejos de cualquier punto de agua) hasta que te sorprende un oryx solitario en el horizonte, un grupo de impalas o una pareja de avestruces junto al camino. Esta vez, Unai (ya recuperado de su lesión en el pie) hace de fotógrafo mientras atravesamos una zona árida de los Makgadikgadi Pans en nuestra búsqueda de elefantes.

África

África, lo más parecido a como pudo ser la Tierra hace miles de años. En los siguientes meses, a vivir entre elefantes.

Y de Asia a África

Desde las selvas de Tailandia al desierto del Kalahari -en Botswana. El elefante africano es el próximo objetivo de 'En busca de lo salvaje'.
En el avión, Amaia se inventa nuestra ruta que atravesará todo el océano Índico hasta llegar al sur de África. Para ella, la ruta a Botswana nos hace pasar por Madagascar, las islas Mauricio y las Seychelles (no estaría mal una parada…).
A mi, tengo que reconocer que los mapas me transmiten de una manera muy especial la magia del viaje. A veces, incluso esos mapas insulsos de las revistas de los aviones.

The Great Hornbill

Últimos días en las selvas asiáticas.
Observo a un cálao bicorne que se pasea de rama en rama dando pequeños saltos en busca de higos y otras especies de frutos tropicales. El cálao bicorne pertenece, sin duda, a la lista de las aves más bellas del mundo. Por su plumaje, por su enorme pico, por su extraño casco con dos cuernos, por su aspecto prehistórico y por su elegante vuelo.
Y también por su sorprendente y único comportamiento a la hora de la reproducción. La hembra se encierra en un agujero durante casi tres meses, primero con los huevos y luego con los polluelos. Desde el interior de ese curioso nido construye una pared con sus propios excrementos dejando, tan sólo, un pequeño agujero hacia el exterior. A través de ese estrecho hueco, el macho le trae alimento varias veces al día durante casi tres meses. Al salir la hembra, los pollos reconstruyen la pared y son entonces el macho y la hembra quienes alimentan a las crías por turnos. Hace unas semanas tuve el privilegio de poder observarlos y fotografiarlos en el momento propicio. Ha sido uno de los mejores momentos de este apasionante año en busca de lo salvaje.

Obstáculos en el camino

Jugar con aviones de papel junto a un precipicio de casi cuatro metros de altura tiene sus riesgos. Intentando alcanzar uno de esos aviones (el bautizado como "Sky needle") Unai se cae al vacío con todo su peso sobre el tobillo. En el hospital local la radiografía confirma que no hay nada roto pero sufre un esguince y múltiples contusiones. El médico le receta diez días de reposo.
El día después del accidente, Unai leyendo 'Big friendly giant', de Roald Dahl (su escritor favorito) en nuestro refugio de Tailandia.

Las selvas del cálao bicorne


Después de visitar Laos, Chiang Mai y las montañas cercanas del norte de Tailandia vamos de vuelta a la selva a seguir fotografiando los cálaos bicornes. Las junglas de Khao Yai sorprenden cada día. Al amanecer, dentro del bosque lluvioso miro hacia arriba intentando localizar el árbol donde se posan con frecuencia una pareja de cálaos. No están pero con el fresco de la mañana escucho el rugido de un leopardo. Breve y profundo, me deja con la boca medio abierta y me despierta al instante. Media hora después, resuenan en la distancia los lloros agudos de los gibones de manos blancas durante casi media hora. A mediodía, vienen a visitarme la pareja de bicornes.
Por la tarde, los macacos de cola de cerdo me bombardean con frutos y excrementos en las mismas ramas en las que se han posado los cálaos. Ese árbol está lleno de higos tropicales maduros y ardillas, murciélagos y una gran cantidad de aves se unen a cálaos y monos.
Otro días os hablaré de las sanguijuelas, muy protagonistas estos últimos días.

Pumas. De caza en Patagonia

Un puma bebe agua entre las montañas y lagos de Patagonia en Torres del Paine (Chile).
Hoy en el Magazine (La Vanguardia y una treintena de diarios) se publica el reportaje sobre los Pumas. Portada y ocho páginas con las fotos de las escenas de caza y la crónica de tres meses en Patagonia.
Podéis leer el artículo del Magazine aquí (las fotos sólo aparecen en la edición impresa).

JUEGOS DE LOBOS



A mediados del mes próximo se cerrará el libro Durmiendo con lobos para la impresión. Si alguien quisiera adquirir el libro hay tiempo hasta el día 15 de julio (con las mismas condiciones que la campaña de Verkami http://www.verkami.com/locale/es/projects/8370-durmiendo-con-lobos). A partir de entonces, el libro ya entrará en "máquinas".  Quién esté interesado puede escribirme a andonicanela@gmail.com antes del día 15. El libro estará listo en agosto y empezará a enviarse en septiembre. Las presentaciones en las diferentes ciudades serán en septiembre y octubre.
Gracias por vuestro apoyo y que tengáis un muy buen verano.
En la imagen, tres lobos ibéricos juegan en una mañana de invierno en la sierra de La Culebra, en Zamora.

Cazando con pumas



Hace medio año estuve fotografiando pumas en Patagonia. Fueron tres meses intensos dedicados a este gran felino en la Cordillera del Paine, en Chile. Amaneciendo y anocheciendo junto a ellos. Jornadas con esperas de 12 o 15 horas para observarlos tan solo un instante. Otras veces, pasaron varios días sin poder verlos aunque las huellas frescas de la mañana indicaban que un puma había caminado por ese mismo lugar, poco antes de que saliera el sol. Hubo muchos momentos memorables pero por encima de todos, destacó uno. Y fue excepcionalmente emocionante e intenso.

Un día de verano, en una tarde nublada un guanaco pastaba alejado del grupo junto a un lago. A medio kilómetro de distancia, un joven puma lo observaba sentado en una rocas. Con cierta pereza el puma se levantó, se estiró y empezó a caminar. Sigilosamente, comenzó a acercarse haciendo un gran rodeo con la intención de que el aire estuviera a su favor. Cuando el guanaco bajaba la cabeza para comer la hierba, el puma avanzaba 5 o 10 metros. Entonces, el guanaco levantaba la cabeza y el felino se quedaba inmóvil aplastado contra la hierba. Así, durante más de media hora mientras el camélido seguía pastando y vigilando con el oído y la vista los cuatro puntos cardinales. Cuando el puma llegó a la distancia justa, salió corriendo a toda velocidad y logró sorprender al guanaco. Le clavó las garras e hundió sus colmillos en los cuartos traseros. La escena continúo con una larga carrera de intensas sacudidas. El gran tamaño de ese guanaco, cercano a los 140 kilos (tres o cuatro veces el peso del puma) y esos movimientos lograron que pudiera librarse del puma. El camélido quedó con heridas, sangre y jirones de pelo arrancados, pero con vida.

Apenas existen imágenes de pumas cazando una gran presa en libertad. Observar con detalle la caza de un puma, desde que inicia el acecho hasta que logra clavar sus garras a la presa fue algo extraordinario. Como fotógrafo de naturaleza, poder conseguir fotografiar ese momento es el punto culminante de esta 'búsqueda de lo salvaje' que lleva en curso más de un año (o quizás media vida). Significa mucho por el concepto de 'lo salvaje' que llevan esas imágenes y por la fotografía de naturaleza transparente basada en la espera y en la paciencia. Y también porque se trata de un gran depredador. El puma (como el lobo ibérico) es una de esas especies en las que la relación Hombre-Animal es necesario que cambie. Hay que dejar que pumas y lobos vivan libres en sus territorios y no sean perseguidos hasta la muerte.

El domingo día 6 de julio se publicará el reportaje completo en el Magazine de La Vanguardia con más fotografías y la crónica escrita de esos meses con los pumas.

Tao, leyendo junto al bambú




Dejamos por unos días las selvas de Tailandia con la intención de viajar hasta Laos. Para llegar a Luang Prabang serán dos o tres días navegando en barca por el río Mekong. Hacia el norte de Laos hay unos bosques donde los grandes cálaos son abundantes.
Antes del nuevo viaje estoy leyendo un libro sobre el Tao de Josep Maria Romero, un viejo amigo que está instalado por estas tierras desde hace tiempo. En mi opinión, el Tao es una de las filosofías de vida y de pensamiento más acertadas que existen. Tan válida hace 2.400 años como ahora. El libro, 'Tao, las enseñanzas del sabio oculto' , nos acerca con acierto al taoísmo y a la interesante época de los antiguos sabios chinos. Mientras lo leo, en la casa tradicional Tailandesa donde vivimos estos meses, el bosquecillo de bambú frente a mis ojos no puede ser más acertado. Por el fondo (las características singulares de flexibilidad y dureza del bambú), por la forma (la belleza de esta planta es irresistible) y por su larga historia ligada a las filosofías orientales. Detrás del bambú hay un lago sin nombre.
El enlace directo al libro por si os interesa (muy recomendable), aquí: http://www.jmromero.com/?ultimolibro=tao

El vuelo del Gran Cálao. De aves, sueños y fotografía

Hay fotografías que necesitan verse a gran tamaño. Aún diría más. Hay imágenes en que las fotos se quedan pequeñas ya sean vistas en una pantalla panorámica de ordenador o impresas a doble página en una revista o en un libro.
Ésta fotografía es una de ellas. Hay dos opciones. Una es volver a la vieja costumbre del proyector de diapositivas pero convertido en un moderno cañón Full-HD y proyectar la imagen en una enorme sábana blanca para observar y disfrutar del todo y del detalle. Y la otra, olvidarse de la foto y venir aquí a ver como el cálao bicorne vuela majestuoso sobre la selva en busca de frutos para alimentarse.
Siento que con esta foto a baja resolución no pueda transmitir el precioso vuelo de este ave ni mostrar con acierto la magia de su exuberante hábitat en el bosque lluvioso.
Pero, la imaginación es poderosa y puede volar como en los sueños (estoy seguro que muchos de vosotros habéis volado y viajado sobre las nubes en algún sueño). En estas última semanas, Unai me tiene preocupado con sus vuelos y saltos nocturnos. Cualquier noche de estas se da un golpe con el techo de madera de la cabaña donde dormimos. Serán los efectos secundarios de tanto cálao… aunque creo que le pasaba los mismo cuando estábamos con los cocodrilos.

Manteniendo el equilibrio


En la selva y en el bosque lluvioso, los ríos son la vía de comunicación más usada junto a caminos y sendas entre la espesura. Y con ellos, están los puentes. Siempre me han atraído los puentes colgantes ya sean hechos de madera, lianas, bambú, cuerdas o cables de hierro. Recuerdo el primero por el cual caminé siendo todavía un chaval en los bosques húmedos del norte de Navarra. Estaba hecho de tablillas de madera y pasaba sobre un arroyo torrentoso bajo enormes robles y hayas con el tronco cubierto de musgo. Recuerdo otro puente precioso que crucé varias veces mientras buscaba lemures en la selva de Perinet, al este de Madgascar. Años después, también atravesé varios puentes en un viaje muy especial a las junglas de Korup en Camerún (cerca de la frontera con Nigeria) donde había una selva excepcional repleta de ríos y con comunidades indígenas alejadas a varios días a pie de las carreteras, del teléfono y de la electricidad (había un puente colgante excepcionalmente largo). También, me vienen a la memoria otros en un ambiente muy diferente como son los puentes colgantes en el Himalaya (en el entorno del Annapurna y sobre el Río Kali Gandaki), o en los bosques fríos de Alaska. Es curioso el balanceo que producen estas estructuras móviles y la sensación de fragilidad que tienes cuando los cruzas.
En la foto, Unai cruza uno de estos puentes en Khao Yai, al este de Tailandia donde seguimos en busca de los cálaos bicornes. Estas aves tienen el buen gusto de vivir en estos paisajes tan paradisíacos.

A la sombra y junto al agua


Tras los días intensos con elefantes y cálaos nos tomamos una día de descanso en un rincón mágico de la selva. El lugar es maravilloso. Entre el bosque lluvioso surge una cascada que crea una laguna con pequeñas playas de arena blanca. Junto al remanso, hay una cueva con cientos de mariposas donde decidimos pasar un rato y refugiarnos del sol. Amaia se entretiene haciendo montañitas de arena mientras vemos como algunos monjes budistas deposita ramas en la ladera de la montaña. Este atractivo enclave es también lugar de ofrenda y meditación para los budistas.

Veneno, muerte y esperanza

Ha muerto el más grande de los elefantes africanos abatido por las flechas venenosas de unos furtivos en Kenia. Conocido como Satao, era un elefante mítico por su tamaño y sus gigantescos colmillos. Vivía en las sabanas de Tsavo, tenía unos 50 años y un comportamiento que demostraba gran inteligencia instintiva.

Hace un par de días al conocer la noticia en Tailandia me quedé triste y pensativo. Sabía que habían intentado matarlo en otras ocasiones y siempre se temía por el fatal desenlace. Pero la fatalidad coincidió para nosotros con uno de los momentos más emotivos e intensos que hemos tenido tras un año viviendo entre animales salvajes. Y, casualidades de la vida, también ha sido con elefantes.

Al caer la noche, de regreso tras fotografiar a los cálaos bicornes tuvimos un nuevo encuentro con los elefantes asiáticos. La primera observación fue bajo la luz de una luna casi llena en un pequeño claro de la selva tropical. Al otro lado de la carretera aparecieron unas sombras entre la espesura. Poco a poco, los focos desvelaron que eran un elefante de gran tamaño y otro más joven. Ambos jugaban a algo que parecía una especie de lucha libre con trompas. Sin violencia pero con fuerza y constancia se empujaban repetidamente y se restregaban el uno con el otro.


Estaban conmigo Amaia y Unai (junto a Meritxell) y, era tan apasionante ver a los dos animales como la cara de los dos niños maravillados ante la gestualidad y los movimientos de los elefantes.


Las flechas y tiros de los furtivos matan a elefantes en África. La destrucción de la selva acaba con los pocos elefantes asiáticos que quedan en algunos países del sudeste asiático. 


Confiémos y actuémos para que las nuevas generaciones conozcan, valoren y respeten más a estos animales. Y a través ellos, a la Naturaleza. Empezando por hoy mismo.

El cálao bicorne

Probablemente, una de las aves más bellas del mundo. Un cálao de dos cuernos (Buceros bicornis) pasa volando sobre mi cabeza en las selvas tailandesas.

Looking for the Great Hornbill


EN BUSCA DEL CÁLAO BICORNE
¡Ya lo hemos visto volar! Es un ave tropical espectacular con un plumaje negro, blanco y amarillo. Más de un metro de altura y una alas anchas y poderosas. Y lo más singular, es su cabeza. Sobre ella, lleva un casco con dos cuernos y un enorme pico naranja y blanco.

Mi primer encuentro con un elefante asiático

Después de fotografiar a unos macacos en el interior de la selva vuelvo caminando al punto de partida. Cerca del camino escucho un ruido. Me giro hacia donde viene el sonido y veo un enorme elefante de grandes colmillos que come frutos de un árbol. Está a unos 80 metros de distancia. Estoy solo. Me aparto y me retiro caminando lentamente, de espaldas, sin parar de mirar al elefante. Hago algunas fotografías. Lo más sorprendente es hacia donde va el elefante. El paquidermo va exactamente por el mismo estrecho sendero por el que iba caminando. El viejo macho avanza lentamente y desaparece en la selva en unos segundos. Lo mismo ocurre minutos después con el resto de la manada.

Me llama increíblemente la atención como han desparecido en la espesura. Como si fueran fantasmas a pesar de su enorme tamaño. Pero sería imposible seguirlos en la inmensidad de la selva. Me hace pensar en como el Hombre sigue con su misión de hacer desaparecer el elefante de su entorno natural para siempre. 

De hecho, el elefante asiático (Elephas maximus) es muy difícil de observar en libertad, entre otras cosas porque hay muy pocos. Están muy amenazados y al borde de la extinción en varios países. Entre Laos, Tailandia, Vietnam, Camboya y el sur de China viven menos de 2.500 elefantes en libertad. Tan sólo quedan unos pocos lugares donde viven elefantes salvajes (Khao Yai, donde me encuentro ahora, es uno de ellos). La tala de la selva, la deforestación para ganar terreno para la agricultura, el tráfico de marfil y la captura ilegal de elefantes salvajes para uso doméstico y turístico son las principales amenazas.

Por otro lado, en Tailandia, la mayoría de los elefantes que se ven están domesticados y son usados como atracciones de feria: campamentos con elefantes que juegan a fútbol, que pintan cuadros o como atractivo turístico.

Explorando las selvas tailandesas


Ya estamos en tierra de cálaos. En una de las selvas más extensas y mejor conservadas del sudeste asiático. El primer encuentro con los primates en la jungla siempre es emocionante. Y todavía más, si es la primera vez que ves a un mono en libertad. Amaia y Unai se quedan alucinados con sus movimientos, sus caricias y los saltos impresionantes que dan de liana en liana. Observamos como una madre macaca parece escuchar lo que le explica uno de sus hijos mientras el más pequeño mama con los ojos cerrados.

Son macacos de cola de cerdo (Macaca leonina) muy comunes en estas selvas.


LIBRO Y EXPOSICIÓN Durmiendo con Lobos

¡Muchas gracias por vuestro apoyo!.
Se ha cumplido el objetivo y ya está garantizada la publicación del libro del lobo. Todo ello, gracias a vosotros.

Hoy es el último día de la campaña de Verkami sobre el LIBRO del lobo. Habrá también una EXPOSICIÓN itinerante en diferentes ciudades de España durante otoño de 2014 y 2015. 
Para escoger el pueblo o ciudad donde se realizará la primera exposición, si queréis, se puede poner un comentario en la página de Verkami o en esta foto de Facebook. El enlace al proyecto aquí
:

Nuevo libro El Lobo ibérico


Durmiendo con Lobos es un libro sobre el lobo ibérico. Sobre la magia de un animal salvaje, mítico y misterioso. Reúne las fotografías de lobos en libertad que he tomado durante los últimos 20 años. También aparecen algunas de las historias y anécdotas vividas para obtener las imágenes. Actualmente, el libro está disponible a  través de crowdfunding en Verkami:











El libro cuenta con un texto de Juan Carlos Blanco, biólogo y miembro del Grupo de Especialistas del Lobo de la UICN, expresamente escrito para la obra que trata sobre la ecología del lobo, su estado de conservación actual y los conflictos que afectan a esta especie. También, hay un texto en el que explico historias y anécdotas de las diferentes observaciones y encuentros con los lobos. Las fotografías más recientes, tomadas hace pocos meses, pertenecen al proyecto Looking for the Wild, un viaje de más de un año por los 7 continentes fotografiando animales emblemáticos como pumas, bisontes y elefantes.

Se trata de un libro fotográfico de 180 páginas con 150 fotografías. Tapas duras y un formato de 29,7 x 22 cm. y papel FSC (respetuoso con los bosques). Este libro incluye "un montón de momentos emocionantes con los lobos: la reunión de una manada de trece lobos, la madre loba alimentando a los cachorros, un lobo atravesando la nieve en invierno, el juego frenético de los lobeznos en el bosque… ". El libro muestra además  fotografías de los paisajes más agrestes de la Península donde habita el lobo como la sierra de La Culebra, las montañas cantábricas de Somiedo, Degaña, Riaño, Liébana, Alto Sil, Montaña Palentina, enclaves loberos de Galicia y Sierra Morena.
Lo podéis encontrar en Verkami.